lunes, mayo 30, 2011

Y sin quererte pensar, de vez en cuando te pienso. Sin palabras, sin lógica, sin razón, puesto que ni yo misma me entiendo.

martes, marzo 22, 2011

Sin querer pensar

Hay situaciones difíciles, hay momrntos de crísis imposibles de superar. Pero hay, también, personas que sujetan tu mano y no te dejan caer por el precipicio al que te gustaría lanzarte.
Hay días duros, sin duda, y hay días apocalípticos.
Sin embargo, aquí sigo, con las poquitas letras que salen ya de mí.

Buenas noches, voy a buscar mis sueños perdidos.

lunes, febrero 14, 2011

Un día más

San Valentín. Acabo de darme cuenta. La verdad... un día como cualquier otro. Sigo sola. Y ahora, además, aunque hay alguien en quien pienso de vez en cuando, estoy realmente bien, estoy a gusto, estoy satisfecha con mi vida. Y me hace gracia, porque es ahora probablemente el momento en que mi vida es más inestable, el momento en que no tengo ni la más remota idea de cómo saldrán las cosas el día de mañana, literalmente. Pero qué le vamos a hacer, me encuentro bien. Imagino que son los años, mal que me pese. Hay cosas que dejan de ser tan importantes y otras ocupan su lugar, pero, aún así, hay pocas cosas que me quiten el sueño. Tengo asumido que nada es perfecto, y que la felicidad no se siente cada segundo del día, sino a ratitos, aunque el resto del tiempo sea agobiante, triste o incluso humillante. Esos ratitos, sin embargo, me sirven para encontrar la fuerza que me hace seguir adelante, y hay sonrisas que me acompañan todo un día. En fin, feliz San Valentín a quien lo celebre, a quien pueda celebrarlo, y quien le gustaría estar celebrándolo. Un beso a todos.

miércoles, noviembre 17, 2010

Curiosamente

Es curioso cómo el tiempo va haciendo que las heridas vayan sanando.
Que lo que antes ocupaba mi cabeza día tras día ahora sólo sea un vago recuerdo alguna que otra noche cuando el día va llegando a su fin y ya no hay otra cosa en la que pensar.
Que lo que tanto dolió ahora tan sólo provoque un ligero cosquilleo.

Es curioso que apenas piense en ti.

lunes, noviembre 15, 2010

El reloj no avanza

Estoy en uno de esos días en los que las horas, los minutos, los segundos, parecen no querer avanzar. Cada vez que miras el reloj no han pasado más de 5 o 6 minutos, aunque a mí se me antojan eternos. El uniforme se hace cada vez más pesado, más difícil de llevar, y daría cualquier cosa porque llegara la hora en la que vuelvo a los vaqueros y el abrigo, cojo mi coche y en algo más de media hora me planto en casa, ceno, veo un rato la tele y a dormir. Que falta me hace. El sueño se ha empeñado en perseguirme hoy, porque anoche se quedó escaso, y la verdad es que ahora mismo cerraría sin temor los ojos y dormiría hasta que el entumecimiento me despertara. Pero no será así, no dormiré al menos hasta la 1, y a las 8 o poco más estaré en pie, de vuelta al uniforme y el pañuelo, al cansancio y la apatía. Ya es un círculo vicioso del que es verdaderamente difícil salir, porque muy adentro se ha grabado la sensación de que tarde o temprano todo mejorará, y nadie abandona por el momento el barco. Hay que ver la cantidad de cosas que se pueden llegar a hacer por pura inercia...

Dreams

If I knew no dreams would reach me tonight, I'd go peacefully to bed and close my eyes. But as much as I'd like it, I know there's no certainty 'bout it. I know it's just luck, good or bad. I know maybe tonight is like most of nights for me, dreams I can't and won't remember, quiet nights without much to think about when I wake up. But not for sure. Maybe I wake up again, in the middle of the night, filled with anxiety and fear. Being used to not remembering any of my nightmares or dreams makes it really difficult to forget the one I do remember. That's the funny thing, the more you try to forget something, the more you remember it, 'cause by trying to forget it you're actually bringing it back to your mind. But, one way or another, I'll have to go and get some sleep, maybe play some music before to make my mind wander, so that I won't focus on the images that keep coming to bother and frighten me. Wish me luck... and sweet dreams.

lunes, agosto 23, 2010

Partiendo de cero

Un año con todos sus días, y cada día con todas sus horas, y cada hora repleta de pensamientos, de dudas, de anhelos...
Y, bueno, parece que comienzo a despertar. Después de una etapa de reflexión llega sin duda la consecuente etapa de acción. Así que, ea, a respirar profundo y a coger fuerzas, que empieza el camino y no será fácil.

Más de un año sin entradas... año complicado, la verdad. ¿Alguien anda por aquí aún de vez en cuando?

sábado, agosto 29, 2009

Always been too coward to face my own feelings. It's easier just to avoid some persons or situations. Well, not easier, but safer. I've always feared being hurt by someone. And I can only be hurt by people I really consider important in my life.
Now I'm tired. It's not that I've found the courage to finally face all those fears. It's just that I'm tired of not living, of not risking. I need to feel alive, though it may mean painful moments. I have to remember I'm strong. 'Cause I know I am.
I have to stand up and start living. And he is a good beginning. Most surely I will get hurt. But I'll try. I have to try.

lunes, julio 06, 2009

Encantada de haberte conocido

Y creo que por fin lo he entendido, así, de repente. Nunca fue real. Y si guardas silencio no es por miedo o por vergüenza, ni tan siquiera por conveniencia. Callas porque no hay nada que decir. Simple. Así que hoy me retiro, antes de perder por completo mi orgullo, antes de hacerme aún más daño al caer. Ya no tiene sentido. No quiero vivir aferrándome a un espejismo, a una mera ilusión. Quiero realidades, no sueños. Quiero vivir sintiendo que estoy viva. Así que aquí me apeo, con algo de tristeza -una tristeza inmensa-, y con algo de desilusión. Me habría gustado que tal como lo pensaba hubiera sido. Lástima que sólo estuvo en mi imaginación. Un beso, mi niño, y cuenta conmigo, que, aunque me retiro, aquí sigo a no ser que me lo impida el dolor.

domingo, julio 05, 2009

A orillas del río Piedra me senté y lloré (Paulo Coelho)

Antes de cerrar los ojos, decidí hacer lo que él llamaba el «ejercicio del Otro».

«Estoy aquí, en esta habitación -pensé-. Lejos de todo aquello a lo que estoy acostumbrada, conversando sobre cosas por las que jamás me interesé, y durmiendo en una ciudad que jamás había pisado. Puedo fingir, por unos instantes, que soy diferente.»

Empecé a imaginar cómo me gustaría estar viviendo aquel momento. Me gustaría sentirme alegre, curiosa, feliz. Viviendo intensamente cada instante, bebiendo con sed el agua de la vida. Confiando de nuevo en los sueños. Capaz de luchar por lo que quería.

Amando a un hombre que me amaba.

Sí, ésa era la mujer que me gustaría ser, y que de repente aparecía y se transformaba en mí.

Sentí que inundaba mi alma la luz de un Dios, o de una Diosa, en quien había dejado de creer. Y sentí que, en aquel momento, la Otra dejaba mi cuerpo, y se sentaba en un rincón de la pequeña habitación.

Yo miraba a la mujer que había sido hasta ese momento: débil, tratando de dar una impresión de fortaleza. Con miedo a todo, pero diciéndose a sí misma que no era miedo, sino la sabiduría de quien conoce la realidad. Levantando paredes en las ventanas por donde entraba la alegría del sol, para que no dañase los muebles viejos.

Vi a la Otra sentada en el rincón del cuarto: frágil, cansada, desilusionada. Controlando y esclavizando aquello que debía estar siempre en libertad: los sentimientos. Tratando de juzgar el amor futuro por el sufrimiento pasado.

El amor es siempre nuevo. No importa que amemos una, dos, diez veces en la vida: siempre estamos ante una situación que no conocemos. El amor puede llevarnos al infierno o al paraíso, pero siempre nos lleva a algún sitio. Es necesario aceptarlo, pues es el alimento de nuestra existencia. Si nos negamos, moriremos de hambre viendo las ramas del árbol de la vida cargadas, sin coraje para estirar la mano y coger los frutos. Es necesario buscar el amor donde esté, aunque eso signifique horas, días, semanas de decepción y tristeza.

Porque en el momento en que salimos en busca del amor, el amor también sale a nuestro encuentro.

Y nos salva.

Cuando la Otra se apartó de mí, mi corazón volvió a conversar conmigo. Me contó que la grieta en la pared del dique dejaba pasar un torrente, que los vientos soplaban en todas direcciones y que él se sentía feliz porque yo le escuchaba de nuevo.

Mi corazón me decía que estaba enamorada. Me dormí contenta, con una sonrisa en los labios.

viernes, julio 03, 2009

Sé que no puedo quejarme. Sé que mi vida va bien. Tengo trabajo, coche, casa en breves, familia que me quiere, amigos que me apoyan, dinero para salir a pasarlo bien o para viajar cuando tengo tiempo. Sí, ¿de qué me quejo? Pues sí, seré idiota, pero me quejo. O, más bien, no me quejo demasiado, pero me siento fatal por dentro. Sensación de claustrofobia, de estar encerrándome a mí misma. Sensación de haberme cortado las alas y estar construyendo, poquito a poco, mi propia celda con barrotes dorados. A veces me falta el aire, a veces se me caen las lágrimas, a veces quisiera echar a correr justo en la dirección contraria a la que finalmente sigo. Me empeño en ser feliz, me empeño en ser libre, y realmente sigo engañandome a mí misma. Lo único que deseo ahora es justo lo que no tengo. O será que porque no lo tengo es lo único que echo en falta. Y no sé qué hacer para conseguirlo, y me da miedo, pero no porque no sepa qué hacer -como insisto en repetirme una y mil veces, a mí y a los demás-, si no porque lo que me da miedo de veras es lo que sucederá si realmente lo consigo. Supongo que me encierro porque lo que me da auténtico pavor es lo que pasará si logro ser libre. Toda yo soy una contradicción, y por escrito se me entiende aún menos, lo malo es que aunque no sé expresarlo con palabras, dentro de mí el sentimiento es cada vez más fuerte, y la sensación de claustrofobia puede conmigo.